El camino para pensar en grande

Un camino lleno de escollos y barreras, muchas de ellas externas, aunque, las más pesadas, internas. Así lo demuestra la investigación a 314 empresas de dueño que realizamos para el libro El Salto del Dueño (editorial Temas), que se publicó en octubre del año pasado. La profesionalización de una empresa suele ser un proceso de avances y retrocesos, de marchas y contramarchas, que desgastan al empresario y, también, a todo su equipo.

Los datos que arroja la investigación, por caso, son contundentes: solamente el 17% de las compañías encuestadas ha logrado saltar a la llamada ‘etapa profesional’, mientras que un 68% asegura que se encuentra en el momento de transición.

A saber: la profesionalización no se relaciona de modo directo ni con las ventas de la compañía, ni con la cantidad de empleados que ésta tiene, ni con los años de operación que lleva en el mercado. No es el crecimiento, por lo tanto, el que determina la profesionalización, sino la especialización misma.

Pero, detengámonos un momento en cuáles son los obstáculos que impiden el avance hacia este camino. ¿Qué es lo que dificulta tanto el paso a la profesionalización? ¿Por qué tantos empresarios manifiestan el deseo de profesionalizar su empresa, pero los resultados son tan pobres? Algunos toman alguna decisión de avanzar, pero se asustan ante los primeros impactos y echan todo para atrás. En todos los casos, se genera una gran frustración. Principalmente, se pueden detallar cinco grandes obstáculos:

1) La inversión de capital. El empresario sabe que tomar gerentes, invertir en tecnología o el proyecto que fuera, cuesta dinero, pero no tiene todavía claro cuál será su retorno ni cuándo llegará.

2) La inversión de tiempo y el esfuerzo que demanda. El camino hacia la profesionalización implica arremangarse y lidiar con cientos de implementaciones distintas. Por lo tanto, es una paradoja: por un lado, quiero más tiempo pero, por el otro, tengo que dedicar más tiempo.

3) La cotidiana incertidumbre. El hombre de negocios o emprendedor ya conoce lo que lo hizo exitoso hasta ese momento y qué es lo que funcionó para su negocio, pero no sabe cómo debe funcionar la empresa en el próximo paso. Frente a lo desconocido, tiende a volver y refugiarse en todo aquello que ya conoce.

4) Los conflictos ante el cambio. Nadie quiere cambiar, y esto queda claro cada vez que se avanza en la compañía con nuevas propuestas. El equipo, que funcionaba en forma aceitada en el modelo anterior, ahora cruje.

5) Un nuevo rol. El empresario, en la nueva etapa, debe dejar de hacer todo lo que sabía hacer y debe ocupar otro rol, que no conoce y en el que se siente inseguro.

En la transición, se presentan idas y vueltas en el camino a la profesionalización, causadas estas generando una enorme pérdida de oportunidades y frustración tanto en el dueño como en su equipo. Las principales barreras no están en el contexto, en el mercado. Son internas… : están en el empresario. No hay cambio en la empresa si no cambia el dueño.

El proceso de profesionalización de la empresa es, fundamentalmente, un proceso de transformación de su dueño.

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